miércoles, 27 de noviembre de 2013

Lo mejor de una habitacion de hotel

Mis amigos me llaman raro y no les falta razón, aunque más que raro lo que yo soy es cómodo, que no va reñido con la aventura, pero a mi entender el viajar no tiene que entrañar necesariamente incomodidades, salvo que te metas en lugares por donde pocas personas han ido antes, en plan una jungla tropical o una zona boscosa o pantanosa, sitios donde no descarto ir, aunque no está entre mis preferencias viajeras, que todo hay que decirlo.

Yo lo que más valoro cuando viajo es la habitación. Para mi la habitación ha de ser lo más cómodo que exista, pues quiero estar como en mi casa o mejor. Para estar peor siempre hay tiempo. Cuando viajo la habitación del hotel es mi casa, con la ventaja que no tengo que limpiar ni que lavar la ropa. Otra cosa que le pido a la habitación de un hotel, es que tenga terraza, azotea o balcón. Me gusta eso de poder asomarme y disfrutar de una vista agradable, de ver algo distinto a lo que veo en casa (frente a mi ventana suele haber un señor en avanzado estado de embarazo, en su terraza mirando a la calle).

Una cosa que también me gusta cuando viajo por motivos de negocio, son el restaurante y las áreas comunes del hotel, donde prefiero quedar para reunirme con las personas representantes de las empresas para negociar contratos o programar y gestionar aquellos asuntos que me han llevado a esa ciudad.

Por proximidad geográfica, últimamente estoy visitando con frecuencia un restaurante y hoteles en Granada que está cumpliendo todas mis expectativas, y eso tiene como cosa buena que he encontrado un lugar que me gusta, y como cosa mala, que ya no me aventuro en buscar otros lugares y probar otras cosas.

¿Estaré cambiando? ¡Pues lo mismo si!

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