martes, 19 de noviembre de 2013

Sobremesa y charla en el restaurante

yo al menos por mi parte no te voy a criticar que digas si te gusta o deje de gustar (siempre que hayas probado y entendido el significado de su cocina que no es más que innovación de gustos y no de darte de comer por necesidad fisiológica). Si no te gusta estás en tu derecho, yo mismo, si algún día pruebo algo suyo y no me gusta no diré que me gusta, de eso puedes estar segura. creo que cada vez nos estamos convirtiendo en lo peor de nosotros Sinceramente, flipo con tu comentario. Defiendes el maltrato infantil, dices que una pataleta se arregla con unos azotes. Te diré una seria de cosas.

claramente no has entendido mi comentario. Probablemente es culpa mía por no expresarme de forma más clara. dicen que la unica manera de reservar mesa es crear un universo paralelo donde uno ya haya reservado mesa Vamos a dejarnos de tonterías: los responsables legales del comportamiento de los niños pequeños son los padres. Si los niños no se comportan como dios manda, los padres se fastidian y se llevan a los niños a otro sitio. Así de fácil ¿sabes cuántas veces me llevaron mis padres a comer o cenar a un restaurante cuando era niño, con su correspondiente sobremesa y charla con sus amigos? Cero. Eran conscientes de que, si querían ir por ahí, el niño se quedaba con la abuela, y si la abuela no estaba, no salían. Somos los primeros cocinando y no tenemos ni para comer

Deja las drogas. Un par de azotes en el culo no han traumatizado a nadie. Sin embargo, la ausencia de disciplina es mucho más traumática para un niño. Los niños que viven sin reglas –demasiados hoy en día– no están preparados para gestionar el exceso de dominio que les otorgan (egoistamente) sus padres, y la tensión que manifiestan viene de eso. Dices que no se pueden dar unos azotes; te digo que es preferible no hacerlo si no es necesesario, pero si no cabe otro remedio es mejor darlos que claudicar y renunciar a ejercer el control paterno

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